El rock volvió a Río de Janeiro

Rock in Río, el mayor festival de música de América Latina, cerró este domingo su decimoséptima edición, con un recital a cargo de la banda californiana Red Hot Chilli Peppers. El último día del masivo festival llegó tras la histórica noche del sábado, marcada por las tres horas de espectáculo que ofrecieron Guns N’Roses y The Who, que tocó por primera vez en toda su historia en Brasil en esta edición del festival. Ese día, la banda que lidera Axl Rose no decepcionó a sus fanáticos en su octava presencia en el país sudamericano, cuarta en el Rock in Río, e hizo saltar hasta bien entrada la madrugada a sus seguidores con su rock pesado y electrizante.

A sus 55 años, el líder de los Guns confirmó que a la banda de hard rock que fundó en Hollywood en 1985 le queda cuerda todavía para rato y que la gira que empezaron en 2016 no tiene necesariamente que ser la última.

Antes, el legendario grupo británico The Who, para muchos la banda con las mejores presentaciones en vivo de todas, actuó como telonero en un concierto histórico dentro de su primera gira por América Latina.

Un auditorio abarrotado recibió con una ovación a los creadores de My Generation, uno de los mejores álbumes de rock de la historia, y Townshend se presentó con un contundente “fuck, fuck, fuck Rock in Río”.

La de 2017 fue la décimo séptima edición del Rock in Río y la séptima en Río de Janeiro, en donde el evento nació en 1985, antes de comenzar a turnarse con ciudades como Madrid (tres ediciones), Lisboa (seis) y Las Vegas (una).

Durante las siete noches del evento, que comenzó el pasado 15 de setiembre y que tuvo la inesperada baja de Lady Gaga a pocos días de inaugurarse el festival, pasaron por la Ciudad del Rock estrellas mundiales como Justin Timberlake, Fergie y Shawn Mendes, representantes del soul como Alicia Keys, y bandas de pop rock como Maroon 5 y Pet Shop Boys, así como grupos de rock como Aerosmith, Deff Leppard y Bon Jovi.

Justamente, Bon Jovi demostró en su presentación que los viejos rockeros son capaces de conquistar a los veinteañeros con un repertorio que nunca pasa de moda y que corearon decenas de miles de personas en una de las últimas noches del festival.

Los organizadores montaron este año su Ciudad del Rock en un espacio de 300 mil metros cuadrados del Parque Olímpico de Río de Janeiro, que convirtieron en un verdadero parque de diversiones con varias atracciones que lograron dividir la atención del público presente con los varios escenarios instalados.

Tensiones

La jornada en la que Bon Jovi se hizo presente, además, fue particularmente difícil para Río, que vivió un caos provocado por tiroteos en siete favelas, entre ellas Rocinha, la más grande de Brasil.

Casi al tiempo que el Rock in Río abría sus puertas en el recinto olímpico, en la zona oeste de la ciudad, cerca de un millar de militares tomaban la favela y se bloqueaba el tránsito en la principal vía de acceso al festival.

La organización del Rock in Río lanzó un mensaje de tranquilidad e instó a las 100 mil personas que habían comprado su entrada para esa noche a utilizar vías alternativas o el metro.

Los incidentes que se registraron en la ciudad no alteraron el programa y pasada la medianoche, el festival siguió su curso normal.

(Vía El Observador / EFE)